Cuernos de Rino: la guerra por la vida salvaje en Sudáfrica

Solo tienen queratina, la misma que uno se encuentra cuando se mira las uñas o se toca el cabello. Así que si uno busca curarse de alguna fiebre o un cáncer (o gozar de un afrodisiaco) solo habría que recurrir a la onicofagia que es igual de “beneficiosa” que un brebaje de cuerno de rinoceronte. Desde hace más de 1800 años, se le han atribuido distintos efectos milagrosos, siendo muchos de ellos meros mitos y ninguno probado por la ciencia. Para la  medicina tradicional china, el cuerno sirve parar curar problemas del hígado, fiebres, reumatismo o gota[1]. Mientras tanto en Vietnam, alrededor de la década del 2000, se extendió el rumor de que curaba el cáncer. Sin embargo, al no conseguir tales extraordinarios resultados, la promoción del cuerno como cura mágica para el tratamiento cancerígeno  se vio reducida, aunque esto no significó un descenso de la demanda[2]. Asimismo, en muchas regiones asiáticas se usa el cuerno como material para elaborar empuñaduras de dagas ceremoniales bajo el significado mágico que le otorgan a cualquier parte de este animal confundido desde tiempos ancestrales con el mítico unicornio. Pero más allá de que el cuerno de rino gane o pierda, dependiendo de la coyuntura, su prestigio como elemento curativo o afrodisíaco, ¿para qué serviría ahora que se está extinguiendo?

Es paradójico que un bien que se está agotando por razones instrumentales relacionadas a lo médico o lo recreativo, encuentre su nueva razón de ser en su escasez; es decir, en la consecuencia de su causa. Actualmente, el cuerno de rinoceronte ha adquirido un valor social en las clases pudientes de Vietnam, según señala un experto de la organización dedicada a la vida silvestre TRAFFIC:

“Es una manifestación moderna. Tradicionalmente se usaba en la medicina china para bajar la fiebre y desintoxicar el cuerpo pero el uso primario hoy en día es para decir ‘¡miren cuán rico soy!'”(Ventura 2014).

Esta asociación del cuerno de rinoceronte como símbolo de riqueza y reafirmación del status social (sus principales compradores son varones mayores de 40 años) genera que su precio supere al del oro en países como Vietnam[3] y, por tanto, se convierta en un objeto de deseo por el cual los cazadores furtivos están dispuestos a poner en peligro sus vidas. Se ha vuelto común que diariamente sean abatidos rinocerontes, a quienes con una motosierra les extirpan el cuerno mutilando sus rostros, dejándolos en el camino a merced de gusanos y moscas a campo abierto. El tan preciado cuerno que no cura nada ni sirve para nada. Tan solo un hueso con queratina transportado hacia Asia para colmar los imaginarios de gente que ve en un cuerno un estimulante mágico para sus vidas.

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El tráfico de vida silvestre se refiere a cualquier delito que tenga relación con el medio ambiente y que involucre actividades como el comercio ilegal, el contrabando, la caza furtiva, la captura o recolección de especies en peligro de extinción, la vida silvestre protegida (incluidos animales y plantas sujetos a cuotas de cosecha y regulados por permisos), derivados o productos de los mismos[4]. Según un informe de la WWF, el tráfico ilícito de vida silvestre (en el cual se incluye a la pesca y a la madera no reglamentadas) representaría el cuarto mayor comercio ilegal, mundialmente solo superada por las drogas, la trata de personas y los productos falsificados[5]. El Global Financial Integrity (organización sin fines de lucro que denuncia delitos transnacionales), estima los beneficios anuales  de este sector entre 7.800 y 10.000 millones de dólares[6].

 Si bien este tráfico supone la explotación de distintas especies o recursos, hay casos graves en los que no solo se está desequilibrando el ecosistema, sino que se está llevando a la extinción a algunos tipos de animales. Este es el caso de los llamados “cinco grandes de áfrica”: el elefante, el leopardo, el búfalo, el león y el rinoceronte, quienes son cazados por distintas razones, algunos solo como trofeos, pero generalmente para traficar con sus marfiles, huesos, cuernos o pieles. En el caso que nos ocupa, es el rinoceronte el que está en mayor peligro crítico a tal grado de que solo quedan 3 ejemplares del rinoceronte blanco del norte mientras que la población de rinocerontes blancos del sur se ve diezmada cada año.

Es preciso aclarar que existen cinco subespecies de este animal: el rinoceronte blanco y negro en África; el rinoceronte de Java, el rinoceronte de la India y el rinoceronte de Sumatra en Asia. Según cifras, la población de estos mamíferos ha descendido en un 95% desde 1960 (existían 100.000 ejemplares para entonces), logrando el nivel más alarmante en 1995, cuando se registraron solo 2.410[7]. Al año se puede llegar a matar entre 600 y 1000 rinocerontes (como lo demuestran las cifras del 2012 y 2013)[8].

Aun cuando estos animales no son propios ni exclusivos de un solo país, hay naciones que ya vieron suceder su extinción. Este es el caso de Camerún, Chad y Ruanda mientras que se sospecha que en Etiopía ya no quedan ejemplares. Sudáfrica, uno de los países con cerca del 80% de la población mundial de esta especie,  está sufriendo el mayor descenso de sus “rinos”, pues es donde cazan de forma ilegal a cerca del 60% de ellos[9].

La CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) prohibió el comercio internacional de cuernos de rinoceronte en 1977.  La adscripción a estos acuerdos sobre protección de especies es de carácter voluntario por parte de los países y, aun cuando no es un sustituto a la legislación nacional, sirve como lineamiento para que los Estados adapten sus particularidades legislativas al acuerdo firmado. Desde entonces se ha reconocido la problemática de la muy probable extinción del rinoceronte si no se toman medidas adecuadas. Se ha llegado incluso a reubicar a estos mamíferos, atrapándolos para liberarlos luego en otra parte del continente. Este es el caso de ONG conservacionistas que están trasladando rinoceronte desde Sudáfrica hasta Botsuana. El gobierno sudafricano se ha visto rebalsado por la caza furtiva, y su respectivo tráfico, que acepta vender ejemplares de rinos que viven en el Parque Kruger a propietarios privados a fin de que sean protegidos en sus fincas o dándolos a estas ONG para que sean reubicados[10].

Aunque Botsuana está justo al lado de Sudáfrica mantiene una cifra pequeña de rinocerontes abatidos con solo 3 en tres años, puesto que permiten a los guarda parques disparar a los cazadores furtivos[11]. Respecto a ello, es interesante dejar planteadas dos cuestiones: 1) la frágil línea que divide la vida humana y la vida animal para que la primera sea castigada duramente por querer aniquilar a la segunda (todo ello enmarcado en un delito, naturalmente, pero que es concebido como un atentado contra el ecosistema y no contra otra persona; en consecuencia, surge una pregunta: ¿cuán real es suponer que solo matando a cazadores furtivos se protegerá a estos animales?); 2) ¿un endurecimiento de las pena supone el descenso de caza furtiva?  ¿Por qué no se replican estos mismos efectos en países como Kenia?

La situación es compleja. El gobierno de Botsuana, aparte de tener una legislación muy dura, se ha esforzado por construir un aparato comercial que resulte rentable: el turismo sostenible. Su éxito se puede evidenciar en el hecho de que en 10 años, Botsuana ha aumentado su población de rinocerontes de 26 a  163[12], posicionándose como el país con la tasa más baja de caza furtiva. Para el activista  por la conservación de animales en África, Dereck Joubert, estos resultados en Botsuana se deberían no tanto a una legislación, sino a una posición y a una visión del Estado: “Allí los rinocerontes viven en grandes espacios salvajes abiertos de difícil acceso y tienen poca corrupción. Y, sobre todo, que tienen una voluntad política real[13]“.

Ahora bien, el 5 de diciembre del 2015, Sudáfrica decidió declarar legal la venta de cuernos de rinoceronte. Esta decisión fue tomada por el Tribunal Superior de Pretoria quien decidió revocar la prohibición temporal del comercio suscrita por el Gobierno en el 2009[14] bajo el argumento de que esta medida no evalúa los efectos a los distintos actores involucrados, muchos de ellos son propietarios de fincas privadas en lo que para solventar la protección de algunos rinos, hay que necesariamente vender el cuerno de otros. A su vez, el gobierno sudafricano ha manifestado su respaldo a una posible legalización internacional del cuerno para cumplir con la demanda y así hacerle frente a la caza furtiva y al tráfico de este hueso que se ha vuelto mercancía. En palabras del juez que tomó la decisión, Francis Legodi: “¿Qué consecuencias desastrosas puede tener el levantamiento inmediato de la prohibición? Yo no veo ninguna[15]“.

Y es verdad. Hay tres cuestiones esenciales aquí:

  1. a) Se debe diferenciar venta del cuerno y la caza para conseguir el cuerno. Si la venta se vuelve legal se asume que solo sería para los que tienen fincas o demuestran credenciales de sostenibilidad (si es que se puede hablar aún de eso teniendo en cuenta el estado crítico de la especie). ¿Tiene acaso el gobierno sudafricano la capacidad institucional para diferenciar los cuernos que vienen de manera “legal” de los que provienen de la caza furtiva? ¿No cabría esperar que cuernos venidos de dudosa procedencia se cuelen en esta venta? ¿Cómo legalizar la venta de un producto, pero no hacer lo mismo con la fuente de donde proviene mayormente ese mismo producto: la caza furtiva? ¿No es ésta una manera de encubrir la actividad de la caza, permitiéndola en la realidad, pero soslayándola en papel?
  2. b) El gobierno está asumiendo que esta flexibilización detendrá la caza furtiva. Su razonamiento partiría del supuesto de que si vuelves algo legal, es posible mantener el control y reglamentar la actividad hasta volverla sostenible. Como bien ellos dicen, se trataría de satisfacer la demanda, pero bajo los ojos del Estado. Naturalmente, cabe preguntarse si legalizando solo la venta se puede detener todo el aparato de caza. Por otro lado, un destinatario como Vietnam no ha firmado ningún acuerdo para prohibir la venta en su territorio… ¿Esta medida no estará facilitando más bien tan sola una dimensión del tráfico: la salida al mercado?
  3. c) Se mencionó que el cuerno se volvía cada vez más un objeto deseable por su escasez y su prohibición que hacía que aumentara su valor, ¿podríamos llegar a pensar que si se vuelve legal, su demanda decrecerá? Si pensamos que ya no es “el elixir para millonarios”, ¿qué hacemos con sus atributos ficticios de cura para el cáncer o la fiebre?

En resumidas cuentas, ¿cómo le iría mejor a los rinos, con su venta de cuernos siendo legal o ilegal?

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Se habla mucho de mafias asiáticas que transportan el cuerno hacia los principales mercados demandantes: Vietnam, China y Tailandia. También se hace mucha referencia a grupos armados o guerrilleros que se financian de la venta de estos productos para sostener sus actividades subversivas. Todo ello tiene su punto de verdad, pero también es cierto que muchos de estos cazadores furtivos son aldeanos que encuentran en el cuerno de rino una alternativa para salir de la pobreza[16]. A través de una compleja cadena de valor, llevan los productos a los mercados locales, los cuales los desvían hacia países de tránsito para finalmente anclarlos en los países consumidores. No es una mafia en sí, sino un grupo conectado a una red ilegal o criminal en el que todos se benefician, pero cumplen un papel limitado[17].

De este modo, la caza furtiva encuentra terreno fértil en Estados en los que abunda la corrupción, el cumplimiento de la ley es débil y hay pocas oportunidades económicas[18]. En uno de sus informes, la WWF (Fondo mundial para la Naturaleza) se refería al tráfico ilícito de especies como un efecto desestabilizador de la sociedad y como elemento perturbador de la seguridad nacional e internacional (debido a sus conexiones con el crimen organizado, el lavado de dinero y el tráfico de drogas[19]). Sin duda alguna, el tema tiene muchas aristas, como su propia concepción de delito ambiental (y global en el sentido de que pone en peligro el ecosistema y, por tanto, nos afecta a todos), la problemática de tener guarda parques que o bien asesinan o bien son asesinados, el cuestionamiento de la legislación desigual de los países de origen y los países consumidores, los todavía turbios vínculos entre estas actividades y los grupos rebeldes que contribuyen a desestabilizar los países, la urgente necesidad de cooperación internacional, entre otros.

Pero, sobre todo, es inevitable preguntarse hacia dónde va todo. Un equipo británico que taladra el cuerno de un rinoceronte –aunque sin dolor- para incrustarle una pequeña cámara: si le disparan, el dispositivo alertará a los guardias. O la compañía Pembient que, gracias a la bioingeniería, ha fabricado una versión sintética de cuerno con queratina logrando el mismo aspecto y hasta el mismo olor: conservacionistas indican que eso legitimaría su consumo a gran escala y no serviría, porque la gracia de poseer el cuerno es esa simbolización del estatus. O el programa en marcha del gobierno sudafricano para vender los rinocerontes a latifundistas privados que cuiden de ellos, pues al mismo tiempo pueden servir como estímulo al turismo, y sus ingresos ser utilizados para labores de conservación: un cuerno por otro. O los Parques que gastan millones para mantener cámaras de vigilancia y guardaespaldas armados que protejan a rinos como Sudán en Kenia: el último rinoceronte blanco macho del norte. Cuando todo se reduzca a cautiverio e inseminación artificial, y solo queden migajas de una vida que un día fue salvaje, ¿ellos…a quién finalmente le pertenecerán?

[1] Científicos han demostrado que si bien si es posible que descienda la fiebre, no ocasiona mayores efectos que las aspirinas.

[2] Ventura, D. (2014). El sangriento elixir de los millonarios. En: BBC Mundo. http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/02/140207_cuerno_de_rinoceronte_finde.

[3] Macan-Markar, M. (2013). Los cuernos de rinoceronte valen su peso en oro en Vietnam. En: Periodismo Humano.

http://periodismohumano.com/sociedad/medio-ambiente/los-cuernos-de-rinoceronte-valen-su-peso-en-oro-en-vietnam.html

[4] WWF. La lucha contra el tráfico ilícito de vida silvestre. Página 9. http://awsassets.wwf.es/downloads/wwffightingillicitwildlifetrafficking_spanish_lr.pdf

[5] Ibíd.

[6] eJournal USA (2012). Salvemos la vida silvestre. Página 5. http://photos.state.gov/libraries/amgov/30145/publicationsspanish/EJ_GoWild_Spanish.pdf

[7] Salas, J. (2015). Un puente aéreo para salvar a 100 rinocerontes a la desesperada. El País.

http://elpais.com/elpais/2015/05/18/ciencia/1431964457_321756.html

[8] A.T.D. (2014). El negocio de los cuernos de rinocerontes: desde remedio para la resaca hasta droga para los ricos. En: La Tercera. http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2014/07/659-587169-9-el-negocio-de-los-cuernos-de-rinoceronte-desde-remedios-para-la-resaca-hasta.shtml

[9] Arias, G. (2015) ¿Cómo afecta la caza ilegal a los cinco grandes de África? En: La Nación.   http://www.nacion.com/vivir/ambiente/afecta-caza-ilegal-grandes-Africa_0_1508649232.html

[10] Salas, J. (2015). Un puente aéreo para salvar a 100 rinocerontes a la desesperada. El País.

http://elpais.com/elpais/2015/05/18/ciencia/1431964457_321756.html

[11] Ibíd.

[12] Ibíd.

[13] Ibíd.

[14] EFE (2015). Sudáfrica declara legal venta de cuernos de rinoceronte. En: La Tercera. http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2015/11/659-657580-9-sudafrica-declara-legal-la-venta-de-cuernos-de-rinoceronte.shtml

[15] Ibíd.

[16] Ventura, D. (2014). El sangriento elixir de los millonarios. En: BBC Mundo. http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/02/140207_cuerno_de_rinoceronte_finde.

[17] WWF. La lucha contra el tráfico ilícito de vida silvestre. Página 13. http://awsassets.wwf.es/downloads/wwffightingillicitwildlifetrafficking_spanish_lr.pdf

[18] Ibíd.

[19] Ibíd.

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