Reciclaje de tapas de plástico beneficia a discapacitados

Solo los niños patean chapitas sabiendo cuál es su destino: un arco imaginario en el patio del recreo. Para los demás, el destino de una “chapita” es impensable. Algunas se pierden entre un sinfín de desechos o, por ser tan pequeñas, se incrustan en las entrañas de aves que las tragan creyendo que son alimento.

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ONG “Tierra y Ser” y 300 organizaciones han logrado ayudar a 1,500 personas. Ha retirado 350 toneladas de tapas en cuatro años. (Foto: Pyogenes Gruffer. Flickr)

La organización Tierra y Ser hizo la tarea de recolectar estas tapas con dos fines: retirar del medio ambiente estos objetos de plástico (su reciclaje suele ser complicado) y a la vez conseguir fondos para orientarlos a la adquisición de herramientas ortopédicas para las personas que las necesitan, un trabajo que se desarrolla desde hace cuatro años.

Erika Schaefer, presidenta de esta organización, indica que se ha logrado comprometer en este trabajo a 300 organizaciones entre empresa, colegios e instituciones públicas. El programa se llama Reciclando Ando.

Tierra y Ser es una ONG

que nació en el 2007

y se orienta a ayudar a personas

en estado vulnerable.

La última empresa en unirse al programa fue Easy Taxi, que ha dispuesto de pequeños tachos en cada unidad afiliada donde los pasajeros pueden dejar sus tapas.

Sin embargo, Schaefer señala que no sólo se trata de la recolección, sino que este sistema requiere un esfuerzo logístico y de centros de acopio. En este sentido cuentan con el apoyo de la Municipalidad de San Borja y de algunas instalaciones de Química Suiza, así como de Scotiabank y del Banco de Crédito en diferentes partes del país.

En los cuatro años que llevan han recolectado cerca de 350 toneladas en tapas, las que han permitido beneficiar con su venta a cerca de 1,500 personas con capacidades especiales a las que se les ha otorgado herramientas ortopédicas (sillas de ruedas, andadores, etc).

“Hemos colaborado a favor de la huella de carbono en Perú con más de 850 mil kilos de dióxido de carbono que no se han emitido a la atmósfera producto del recojo de estas tapas”, indica Schaefer.

Sin embargo, para este trabajo de hormiga se requiere de mayor colaboración. La representante explica que el 30% de lo obtenido a veces se va en costos como el transporte. En este sentido, cuánto más empresas se unan a esta tarea, los logros serán mayores.

 

DATOS

Su primera gran labor fue ejecutada tras el terremoto de Pisco de 2007.

La ONG espera entregar certificados de responsabilidad social para convocar a la ayuda corporativa.

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Fuente: El Comercio.

 

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