De Calcuta a Berlín en un microbús

Viajar por Lima se ha vuelto toda una travesía desde hace un cuarto de siglo. El transporte público forma parte del cotidiano vía crucis al que se tiene que enfrentar el ciudadano para poder llegar a su destino, mientras que la Municipalidad plantea la integración como solución.

de calcuta a berlin - veronica valencia
Se han eliminado 4 mil unidades obsoletas en el 2013. Foto: Verónica Valencia.

Lima es un sinfín de ciudades, algunas de ellas superpuestas caprichosamente sobre las otras, escribió la mundialmente famosa bloguera Yoani Sánchez cuando visitó esta ciudad algunos meses atrás. Y uno no ha estado verdaderamente en Lima si es que no ha viajado a través de sus ciudades en alguna de las 14 mil combis, 15 mil microbuses o 3 mil buses provenientes de empresas privadas que pueblan la metrópoli desde que hace 23 años el transporte se desregularizara con la llegada del neoliberalismo al país.

Un vehículo del transporte público recorre unos 70 km aproximadamente en su ruta de ida y vuelta. Rutas que son superpuestas, es decir, cubiertas por numerosas líneas. Esto genera un tráfico crítico en horas de entrada o salida de los trabajos, una contaminación gigantesca de la que dos tercios de los gases tóxicos son emanados sin ningún tipo de control y genera unos 50 mil accidentes de los 80 mil que se registran a nivel anual en el Perú.

‘‘Para mí es increíble ver que dentro del bus esté el chofer por un lado, y por otro lado un personaje que permanece de pie todo el trayecto y se mueve de asiento en asiento cobrando el pasaje’’ relata la estudiante sueca Josephine, proveniente de uno de los países de primer mundo con mejor sistema de transporte, refiriéndose al cobrador quien forma parte de un sector de trabajadores que carece de derechos laborales como planillas, seguros o un sueldo básico.

En cambio para su novio danés, Johannes, lo sorprendente son los personajes que suben a ofrecer cosas. ‘‘He visto de todo cuando he viajado por Lima, pero lo más raro es ver a personas hacer cosas diferentes para que les des dinero’’ refiriéndose a aquellos que suben a los micros, se presentan ante su audiencia y despliegan un show que puede consistir en una tragedia familiar, consejos sobre la vida o una canción, con la finalidad de obtener una limosna de los pasajeros.

La superposición de rutas, sumado a la cantidad de gente que utiliza estos servicios sólo en Lima (alrededor de unos 7 millones), la competencia despiadada y el tradicional desdén que poseen los operarios de estos servicios por los demás conductores y reglas de tránsito, causaron que por muchos años la capital del Perú posea uno de los peores sistemas de transporte en el continente.

Según los expertos en transporte, el problema principal radica en el modelo que usan dentro del negocio y que es del tipo comisionista afiliador. Cuando una empresa posee su propia flota de buses, contrata a choferes y cobradores quienes al final del día le dan parte de los pasajes recolectados a este dueño del carro. Aparte de los inexistentes beneficios laborales, el modelo se agrava cuando la empresa no posee su propia flota de buses y tiene que alquilarlos para luego trabajarlos con gente subcontratada haciendo que la ganancia se vaya diluyendo y, por consiguiente, se vean obligados a pagar menos y abusar más. De estas se calcula que acaparan un 80 % del mercado total.

En junio del 2013, la Municipalidad de Lima, presentó los avances de su proyecto más ambicioso: el Sistema Integrado de Transporte (SIT). Se planea que para el 2021, el 80 % de los usuarios usen 1198 buses de 9 m., 9571 buses de 12 m., 614 buses de 18m., 8 trenes y además complementar esto con la estimulación de la ciudadanía a caminar y usar bicicletas para las rutas cortas. Añadiendo el reordenamiento de los principales puntos de tráfico en la ciudad como son las avenidas Túpac Amaru, Manco Cápac, Nicolás de Piérola, Abancay, Tacna y Canadá, planeándose sumar a este conjunto otras conexiones interdistritales como las avenidas Angamos, Benavides, Ejército y Universitaria.

Con respecto a la contaminación ambiental que desde hace un par de décadas ha causado un gran daño a la atmósfera citadina, cabe aclarar que los buses metropolitanos se guían bajo la normativa de emisiones ‘‘Euro IV’’, lo cual significa que a partir del 2014, en promedio, los buses del SIT emitirán sólo un 15 % de sustancias (monóxido de carbono, óxido de nitrógeno y partículas) de la totalidad que el transporte tradicional produce ahora. Eso evitaría que el flagelo del ‘‘smog’’ alcance los mismos niveles de Bangkok o Ciudad de México, un plomo destino que hasta hace algún tiempo parecía inevitable.

Como la historia o la política peruana, la cara del transporte urbano aún es un laberinto, tanto como los paisajes disímiles que se pueden encontrar a través de los 49 distritos que conforman Lima Metropolitana. Cerros infestados de precarias viviendas y mansiones que ocupan manzanas enteras, todo eso es Lima, que ya no es horrible, sino diversa. Algunos incluso dirían que ir desde la avenida Grau, en el Centro Histórico, hasta la calle Miguel Dasso, en el altivo distrito de San Isidro, es viajar de Calcuta a Berlín en 40 minutos.

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Una colaboración de Ricardo Velazco

(ricardovelazco28@gmail.com)

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Compartimos una interesante iniciativa que data del 2008 de unos alumnos de la PUCP (gracias a Enlace Nacional). Qué habrá sido de ellos.

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