Transporte público, solución de todos

avenida abancay-comerciope
Foto: elcomercio.pe

Quienes han tenido la experiencia de haber repasado un pañuelo blanco, papel higiénico o tisú por su rostro luego de estar caminando por el Centro de Lima, habrá visto devuelta la imagen del pañuelo sucio de color negro o gris oscuro, resultado del material particulado causado en su mayoría por las centenas de buses que recorren las avenidas Tacna o Abancay, esta última considerada la más contaminada el año 2010 y 2011.

El 2012 la Dirección de Investigación de Asuntos Ambientes del Senamhi divulgó que los distritos con mayor contaminación eran Cercado de Lima, Carabayllo, Rímac, Ate, San Juan de Lurigancho e Independencia. ¿El origen de esta contaminación?  El parque automotor y las industrias. Estos distritos son los que mayor número de rutas tienen, además que los cerros que rodean a los distritos no permiten que el aire circule correctamente y la polución se agrave.

Así mismo, la Organización Meteorológica Mundial señaló a Lima como la ciudad con el aire más contaminado de Sudamérica. Esta contaminación se debe en un 70% al parque automotor, según lo indicó la dirección de Calidad Ambiental del  Ministerio del Ambiente.

Es inevitable que nosotros, como ciudadanos, seamos ajenos a este gran problema. Las estadísticas de “Lima Cómo Vamos” del 2012 lo demuestra. El 49.7% de encuestados señaló al transporte público como el segundo problema más importante (primero está la delincuencia) que debe atenderse ya que afecta directamente a la calidad de vida, este porcentaje aumento en 4% con respecto al año anterior.

En el mismo estudio, los ciudadanos indican, por tercer año consecutivo, a la congestión vehicular como el primer problema ambiental en atender con un 60.2%. Por otro lado, el problema sonoro que genera el parque automotor en Lima es otro ítem del cual la preocupación ha ido creciendo cada año: 2 de cada 10 encuestados ve al problema del nivel del ruido debe ser atendido por las autoridades.

Yo soy… ¿parte del problema?

Es claro que taxis, combis, buses, autos particulares, camiones y demás vehículos que forman parte del parque automotor son gran parte del problema de la contaminación del aire, no sólo lo dicen los especialistas, sino que nosotros mismos como ciudadanos podemos percibirlo. Y cómo no lo vamos a percibir, si somos nosotros quienes utilizamos este medio de transporte.

La congestión y tráfico limeño no se debe al número de unidades que existen –la Gerencia de Transporte Urbano de la Municipalidad de Lima tiene registrado a 170.306 vehículos motorizados en total, entre microbuses y ómnibus existen cerca de 17.800 unidades, y esas sólo son las registradas. En Lima por cada 19.2 personas hay un solo vehículo, esto nos convierte en una de las ciudades con menos vehículos por habitante, siendo superados por Colombia, Chile o Brasil que tienen 8.18, 5.87 y 3.59 personas por un vehículo respectivamente.

Sin embargo, es el número de viajes que se realiza y no el número de vehículos que hay lo que genera este gran problema de contaminación. Los limeños realizan más de 16.5 millones de viajes al día, 10 millones de estos viajes se hacen en transporte público: 8.5 millones de viajes en combis, couster y buses, el resto en taxis o mototaxis. Los viajes se multiplican, se complican y generan el caos saturando las vías de Lima y Callao.

Un ejemplo claro. Para trasladarme de mi casa a la universidad demoro cerca de una hora y media. Puedo decidirme hasta por tres rutas. La que prefiero requiere un solo bus, en mi segunda opción debo tomar un micro y una couster, y en la tercera puedo tomar hasta tres buses para llegar a mi destino. ¿Cuántos viajes en micro o bus haces al día? Yo podría hacer hasta seis recorridos.

El problema radica, entonces, en el número de viajes que realizamos, además de que nuestro transporte público tiene las famosas combis en donde entra menor número de pasajeros. Siete combis igualan el número de pasajeros de un bus, en ese sentido las couster también tienen menor capacidad. Conclusión: se realizan más viajes pero se moviliza a menos gente. Los mismos vehículos de transporte público hacen más viajes de los que deberían.

De la tos, el estrés y otras consecuencias

La gasolina y el petróleo son los combustibles que utilizan los vehículos de transporte público que generan gran daños al medioambiente y nuestra salud. El dióxido de azufre, monóxido de carbono, dióxido de carbono, plomo y dióxido de nitrógeno y benceno se encuentran dentro de las emisiones de gases contaminantes más comunes según el Minam. La combustión interna del motor de los transportes que utilizan los combustibles mencionados generan la emisión de estos gases, cuando se unen con el polvo que forma el polvo atmosférico o material particulado –o como también lo conocemos: el hollín.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) el índice máximo de presencia de polvo atmosférico que se recomienda es de 5tk2/mes (tonelada por kilómetro cuadrado por mes); sin embargo, en Lima Metropolitana superamos largamente esa recomendación, el índice de polvo atmosférico es de 14.1 tk2/mes.

La inhalación de estas partículas contaminantes genera enfermedades respiratorias como asma, rinitis crónica y hasta cáncer pulmonar. El último estudio realizado en el 2006 reveló que hasta 6 mil personas mueren a causa de la emisión de estos gases tóxicos, según la dirección General de Calidad del Medioambiente del Minam. Por su lado, el Área de Epidemiología del Ministerio de Salud atendió, hasta el 2011, 800 mil casos de infecciones respiratorias agudas que fueron causadas, en su mayoría, por la contaminación del aire en Lima y Callao.

Esto en cuanto concierne a salud física. Sin embargo, la contaminación sonora es otro problema del que pocas veces se trata. En promedio, un usuario de transporte público pasa 90 minutos diarios viajando en un micro, couster o bus. Es decir cerca de un mes al año dentro de cualquiera de estas unidades de transporte. Un mes con discusiones por el pasaje, por la cantidad de gente que los cobradores ingresan al vehículo, con las bocinas de los autos, el tráfico, los gritos de los “dateros” y “jaladores”. No olvidemos que el estrés no sólo es del usuario, también del trabajador del transporte público y de los que viven cerca de las avenidas transitadas. Todos nos vemos perjudicados.

Solución a la vista

El Ministerio de Transporte, Ministerio del Ambiente y la Municipalidad Metropolitana de Lima han buscado medidas para ordenar el sistema de transporte que tiene la capital peruana. Las opiniones a favor y en contra de ellas no se han hecho esperar.

El Metropolitano y tren eléctrico son una de esas medidas para un transporte sostenible. Reducen el número de viajes, el tiempo y contaminación. Pero hay todavía un largo trabajo en el caso de los couster y buses. La Municipalidad de Lima empezó a trabajar con diferentes consorcios de transporte público para que sus unidades sean renovadas y cumplan los estándares de calidad vehicular: Euro V. Estos son transporte amigables con el medioambiente, no usan petróleo ni gasolina, sino Gas Natural Vehicular (GNV).

Las ventajas del GNV saltan muy rápido a la vista. Son buses más grandes con mayor capacidad de pasajeros y amplios pasillos, el clásico humo de color gris o negro –dependiendo de la combustión y tipo de gasolina- desaparece pues es GAS y no tiene color. Las que no saltan a la vista son las que reducen la contaminación del aire: no contiene azufre ni plomo, reduce hasta el 97% de emisiones de monóxido de carbono (CO) y 100% de emisiones de particulado. Además, al ser más liviano que el aire, en caso de fuga el gas se disipará sin formar acumulaciones. El precio es otra ventaja, ya que no supera los 2 soles, mientras la gasolina diésel tiene un precio entre 12 a 19 soles el galón.

El problema del parque automotor y los perjuicios que genera es un tema que debemos comprender es más complicado que la renovación de rutas y unidades. Si queremos llegar a tener un transporte sostenible el compromiso es de todos: desde el Estado, pasando por los transportistas y también de los usuarios.

Nunca es tarde para comenzar. Si vives cerca de tu lugar de labores o estudio puedes utilizar bicicleta y darle un poco de actividad a tu cuerpo, de paso que pedalea hacia una mejor calidad de aire para usted, su familia y nosotros que debemos, inevitablemente, un viaje de hora y media e utilizando transporte público.

Ayudaría también si identificamos aquellas unidades de transporte público que ya utilizan GNV y cuentan con nuevas unidades. Viaja en ellos y divulga su existencia para que tus amigos y familiares hagan lo mismo. Se esa manera demostraremos que nosotros, como usuarios estamos más cómodos con un mejor transporte. Sin embargo, estemos atentos también que los derechos laborales de aquellos que trabajan en este sistema sean óptimos.

Si no sabemos pensar en el otro, entonces no seremos capaces de llegar a un estado de bienestar. De eso se trata, de convertirnos en agentes de cambio para un medioambiente sostenible. Empecemos entonces.

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Otro tipo de contaminación, en Lima, es la sonora. Invitamos a ver este reportaje de ATV.

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Un comentario

  1. Ya existen sistemas de transporte público masivo más eficientes, económicos, limpios y rentables que no hay que subsidiarlos, y no hay que desbaratar una ciudad para instalarlos, se llaman Ecolvías (Vías Ecológicas).

    martinjaramilloperez@gmail.com *Cel 314 873 17 95 Colombia

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