Agua que has de beber, no la dejes correr

Imagen: Héctor Falcón
Imagen: Héctor Falcón

La tierra, al igual que nuestros cuerpos, está compuesta por más de ¾ partes de agua. Al ver los grandes mares y pensar en la inmensidad de los océanos podríamos pensar que este recurso es inagotable y no existen motivos para preocuparse de que este algún día nos haga falta. Pero, qué pasa si nos ponemos a pensar en cifras. Del total de agua existente en el mundo, el 97% es salada y se encuentra en los mares, esto quiere decir que no es posible que se aproveche para el beneficio de cualquier ser terrestre. Del 3% restante, considerada agua dulce, 70% se encuentra congelada en los polos y poco menos del 30% está en el subsuelo. Sólo alrededor del 0,3% de ese mínimo 3% es consumible. Si seguimos con esta lógica estadística podremos comprender que el 98% del 0,3% se encuentra en lagos, lagunas y pantanos, y el 2% restante es transportada por los ríos que desembocan en los mares siendo el 70% de esta designada al riego de campos de cultivo. Esto nos deja con un 0,0006% de agua disponible para el consumo humano, y luego de diferentes procesos artificiales para su utilización sin que esta cause problemas en la salud.

Llevando estas cifras a planos nacionales nos podemos dar cuenta que la distribución del agua utilizable por el hombre en los diferentes países de nuestro planeta no es homogénea, hay países que por su ubicación, situación geográfica y otros factores tienen un mayor acceso a esta. El caso de Perú tiende a ser muy particular. La gran altura de la Cordillera de los Andes hace que los ríos bajen con un caudal muy fuerte, pero su grado de inclinación hace que mucha de esa agua no pueda ser utilizada, siendo la franja costera un gran desierto con pequeños valles fértiles que circundan a los ríos. Y el caso de la selva amazónica es contradictorio, pues si bien los ríos son anchos y caudalosos, es donde existe la menor cantidad de habitantes del país.

Ahora, teniendo un ligero panorama de nuestra realidad frente a los recursos hídricos existentes nos faltaría identificar nuestros problemas como sociedad en cuanto a este tema. Podemos culpar al sistema mundial y a su inacción ante el gran daño ecológico que causa la utilización insostenible de recursos, lo cual perjudica a los ecosistemas para lograr un mayor beneficio económico, o podemos criticar al Estado por su débil gestión de los recursos y administración tendenciosa hacia capitales privados, y de esa manera podemos llegar a miles de responsables; pero repartir culpas no sirve de nada si nosotros, como ciudadanos responsables, no buscamos maneras prácticas y concretas de apoyar a nuestra sociedad y a nuestras próximas generaciones.

Acciones tan sencillas como cerrar el caño mientras nos lavamos los dientes puede significar un ahorro cercano a 30 litros de agua diario por persona. Del mismo modo, a la hora de afeitarse, cerrar el grifo puede evitar desperdiciar alrededor de 60 litros de agua al desagüe. Tomar una rápida ducha diaria, en vez de un baño en tina, puede reducir en 150 litros nuestro consumo. Lavar el auto con un par de baldes de agua, en vez de con una manguera, puede llevarnos a la mejor utilización de más de 450 litros de agua. Es mejor regar las plantas por las mañanas o las noches, dado que de esta manera se evita la evaporación del agua por el calor. Asimismo, podemos usar el agua en la que lavamos las verduras para regar las macetas.

Como estas, existen muchas maneras de ahorrar agua y energía, no sólo en el hogar, sino también en la universidad, en el trabajo y en todo medio de interacción. Reciclar una tonelada de papel permite ahorrar 20 mil litros de agua y salvar la deforestación de árboles en países emergentes. La utilización adecuada del agua no es únicamente un compromiso con el medio ambiente, es también una manera sencilla de ahorrar dinero, tanto para personas como para empresas, pudiendo destinar este a nuevas maneras vivir de acuerdo a una realidad que nos afecta a todos.

Compromiso

Munay es una organización formada por estudiantes de diversas especialidades de pregrado de la PUCP que busca generar agentes de cambio que promuevan un verdadero desarrollo sostenible. Creemos que para lograr nuestros objetivos debemos de brindar información necesaria para lograr formación de agentes que logren la transformación de una realidad que muchas veces aceptamos, pero que creemos que se puede mejorar, para así lograr una verdadera conciencia ecológica entre nuestra comunidad, la cual influya a toda la sociedad.  Es por esto que en el mes del agua consideramos importante iniciar el año dando la importancia  debida a este recurso tan escaso, pero indispensable para la existencia de la vida.

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Aquí un video acerca del consumo responsable del agua en la Amazonía de Ecuador. Fuente: Selva y Desarrollo.

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